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Fecha de publicación Marzo 11, 2020

Respuestas a las 10 preguntas más frecuentes sobre Delirium

El delirium es un trastorno de las funciones mentales que aparece, cuando se reduce el nivel de alerta como consecuencia de algún problema de salud. Aunque algunos médicos utilizan términos como delirio o síndrome confusional, la denominación más aceptada es la de delirium.

Este trastorno se caracteriza, por presentar tres tipos de síntomas: cognitivos (dificultades para atender el entorno, orientarse y recordar información), circadianos (cambios del sueño y de la cantidad de actividad) y del pensamiento de orden superior (dificultades para comprender la información, comunicarse o planear cosas). Además, algunos pacientes pueden tener alteraciones en la percepción (alucinaciones) o ideas delirantes (ideas falsas que no se modifican a pesar de las explicaciones). 

El delirium empieza generalmente de forma rápida y sus síntomas se presentan de manera intermitente a lo largo del día. Le ocurre a una de cada cinco personas hospitalizadas y es común en pacientes con problemas agudos de salud o con demencia (en estos casos puede ser debido a causas relativamente leves). 

El objetivo terapéutico es disminuir el sufrimiento, evitar complicaciones (lesiones, hospitalización prolongada, entre otros problemas de salud) y mejorar el pronóstico mental y funcional. 

 

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A continuación, encontrará las respuestas a las 10 preguntas más frecuentes sobre este tema, información útil para los pacientes, sus familiares y acompañantes. En caso de sospechar el padecimiento de este trastorno, consulte con el Servicio de Urgencias. En la Clínica Universitaria Bolivariana, contamos con especialistas altamente cualificados para tratar esta alteración del estado mental:

 

1. ¿Qué es?

No es una enfermedad. Es la alteración del estado mental de una persona que se produce al disminuir de forma anormal el estado de alerta sin que se haya llegado al extremo del coma. Algunos autores lo llaman “insuficiencia cerebral aguda”.

 

2. ¿Qué síntomas produce?

Durante el tiempo que dura un episodio, quien lo padece tiene dificultades para orientarse, atender y concentrarse, almacenar información sobre lo que está ocurriendo y expresar lo piensa. Muchas personas pueden tener alterado el patrón del sueño, con insomnio nocturno y somnolencia en el día. A veces hay lentitud en los movimientos (delirium hipoactivo), en otras ocasiones puede haber inquietud (delirium hiperactivo), y en algunas ocasiones se dan también casos mixtos, por ejemplo, aunque los movimientos son lentos, la persona no puede estarse quieta. Cabe mencionar, que algunos pacientes no presentan problemas para moverse.

Aunque no es lo habitual, pude haber suspicacia o malas interpretaciones de los que sucede alrededor (ideas delirantes) o alteraciones en lo que se percibe (por ejemplo, alucinaciones visuales).

 

3. ¿Cuál es la causa?

El delirium es consecuencia de algún otro problema de salud, una misma persona puede presentar varios factores de riesgo, estos se clasifican en dos tipos:

  • Precipitantes: la demencia o la reducción en la agudeza visual o auditiva aumentan el riesgo de presentar delirium.
  • Predisponentes: alteraciones agudas en la salud, por ejemplo: las infecciones, las alteraciones metabólicas, las lesiones osteomusculares o el dolor.

La aparición del delirium depende de la interacción entre los diferentes factores de riesgo en un paciente.

 

4. ¿Cómo evoluciona?

Con frecuencia el inicio es rápido. La intensidad de los síntomas puede variar a lo largo del día, de modo que un paciente puede verse aparentemente bien en la mañana y estar muy mal durante la noche. Alrededor de la mitad de los casos, se resuelven entre las primeras 24 a 48 horas, siempre y cuando se logre tratar el origen. Cuando el episodio se prolonga por más tiempo no se puede tratar la causa o hay una demencia o deterioro cognitivo leve, el pronóstico empeora.

 

5. ¿Cuál es el tratamiento?

El tratamiento ha de implicar medidas tanto no farmacológicas como farmacológicas:

  • Algunas medidas no farmacológicas son: mantener un ambiente tranquilo, reorientar al paciente y explicarle de forma sencilla y pausada todo. De igual manera, si el paciente usa gafas y equipos de audición, se debe permitir su uso en la medida de lo posible; mantener una rutina estable que siga el transcurso normal del día y la noche y evitar las siestas.
  • El tratamiento farmacológico se basa en antipsicóticos como el haloperidol o la quetiapina. Estos medicamentos se usan según el criterio del médico. Dependiendo de las características de cada paciente o de la causa del delirium, se pueden requerir otros medicamentos.

 

6. ¿Cuánto dura el tratamiento con medicamentos?

En general, se mantiene alrededor de una semana después de la mejoría clínica. El médico puede ir reduciendo lentamente la medicación durante esa semana, hasta retirarla completamente.

 

7. ¿Por qué es importante el tratamiento?

Las consecuencias negativas del delirium sobre el funcionamiento cerebral y el riesgo de caídas o de otras complicaciones graves, aumentan con la duración del episodio. Entre más rápido se detecte el trastorno y se inicien las medidas para corregirlo, mejor será el pronóstico.

 

8. ¿Qué secuelas deja?

El delirium disminuye a largo plazo funciones cognitivas como la atención, la memoria o la capacidad de orientarse en el medio, esto se traduce en un peor desempeño en las actividades de la vida diaria. Entre más se prolonga un episodio del trastorno, más aumenta el riesgo de morir en los meses siguientes.

 

9. ¿Cómo se puede prevenir?

En la medida de lo posible, es fundamental cuidar cualquier trastorno neurocognitivo (deterioro cognitivo leve, demencia, etc.), que pueda tener un paciente. Asimismo, hay que asegurarse de mantener las horas normales de sueño (higiene del sueño).

Por otro lado, es útil detectar y tratar los problemas de agudeza visual o auditiva, hidratarse de forma adecuada y no auto-medicarse.

 

10. ¿Qué puedo hacer para ayudar a una persona con delirium?

Los familiares y cuidadores tienen mucho por aportar al manejo no farmacológico: pueden ayudar a crear un ambiente relajado, mantener dentro de un límite razonable la cantidad de visitantes que acompañan a la persona con delirium, orientar al paciente (día de la semana, fecha y lugar) y evitar oscurecer la habitación durante el día. De igual manera, es importante moderar los estímulos ambientales (alto volumen de la televisión, de la radio o de las conversaciones). Es fundamental la comunicación con el equipo tratante y seguir las indicaciones médicas.

 

¿Requieres consulta de Psiquiatría o Psicología?

 

Referencias

  1. Velásquez JD, Franco JG. Delirium. En: González MA, Molina FJ, Yepes D, Gil V, editores. Enfoque del paciente en medicina intensiva. Primera edición. Medellín, Colombia: Fondo Editorial CIB; 2018. p. 831-837
  2. Franco JG, Ocampo MV, Velásquez-Tirado JD, Zaraza DR, Giraldo AM, Serna PA, et al. Validation of the Delirium Diagnostic Tool-Provisional (DDT-Pro) with medical inpatients and comparison with the Confusion Assessment Method algorithm. J Neuropsychiatry Clin Neurosci. DOI: 10.1176/appi.neuropsych.18110255

 

Agradecimientos para el Doctor José Gabriel Franco Vásquez, Docente e Investigador de la Escuela de Ciencias de la Salud de la Universidad Pontificia Bolivariana, por su colaboración en la elaboración de este artículo.